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Dios los bendiga. Es el deseo de "Conexión Adventista"
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30 may 2009

La psicología de la sociedad postmoderna: Una perspectiva escatológica

Por: Mario Pereyra

“Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, confundidas a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en una nube con poder y gran gloria” (Lucas 21:25, 26).

¿Cuándo establecería Jesús su reino de gloria? ¿Cuándo acabaría este mundo? ¿Cuándo terminaría la pesadilla del pecado y comenzaría el nuevo orden de eterna paz? Estas preguntas preocupaban a los discípulos, y también a los cristianos a través de la historia. Lucas registra las palabras de Jesús, señalando seis señales que apuntarían específicamente la cercanía de ese momento climático de la historia. Tres de ellas tienen que ver con fenómenos astronómicos: el oscurecimiento del sol, el de la luna y la caída de las estrellas (ver Mateo 24:29, 30). Los otros tres fenómenos son de orden psicológico: angustia, perplejidad y desfallecimiento.

La escatología adventista nos ha mostrado el cumplimiento de los tres primeros sucesos en la historia. Este artículo tratará acerca de los otros tres fenómenos, que son de orden psicológico: angustia, perplejidad y desfallecimiento.

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3 ene 2009

Depresión: Cómo detectarla y vencerla

Por: Mario Pereyra

Anny, 36 años, vive con su esposo y dos hijos, aunque su estado deplorable difícilmente puede llamarse “vida”. La mayor parte del día sufre de ansiedad y miedo; no es un miedo a algo sino a todo. Permanece tensa, crispada, con el rostro demacrado. Por momentos es presa del llanto sin saber por qué. La alegría de sus hijos ya no le interesa. En la noche no puede descansar, víctima del insomnio. “¡Qué horrible! ¡Es espantoso! Estoy desesperada, no aguanto más...”, me confiesa. “No tengo ganas de nada, no puedo hacer las cosas; nada me llama la atención. No salgo a ningún lado ni quiero ver a nadie. Vivo acostada, aunque no puedo dormir; me paso dándoles vueltas a los problemas... La comida me da as­co, no como nada, he bajado 5 kilos... A veces pienso que lo mejor sería acabar de una vez con esta pesadilla.”

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12 dic 2008

¿Cómo reaccionas cuando te ofenden?

Por: Mario Pereyra

“Si tu hermano te hace algo malo, habla con él a solas y hazle reconocer su falta. Si te hace caso, ya has ganado a tu hermano” (Mateo 18:15, VP).

América González hace un esfuerzo para levantarse a la mañana. Tiene dolorido todo el cuerpo y la cara llena de moretones. La noche pasada, Correa, su esposo, se puso furioso y le propinó una nueva paliza. Mirándose al espejo, coloca gran cantidad de maquillaje sobre los hematomas y zonas inflamadas, cambiando la raya del pelo para tapar el ojo amoratado, a fin de mostrar una imagen más presentable al cumplir sus tareas de mucama en el hotel donde trabaja.

José está furioso; Ricardo, su compañero de trabajo, ha presentado un proyecto al consejo directivo de la empresa donde trabajan los dos, recibiendo importantes reconocimientos y un incremento del sueldo. La ira de José es causada porque él es el verdadero autor de la propuesta presentada por Ricardo, que le refiriera en un momento de amigable conversación. José vive pensando cómo vengarse de su colega y cobrarse el escamoteo sufrido.

Gladis recibió una llamada anónima que le informó que Raúl, su esposo, la engañaba con su secretaria. Cuando Raúl regresó del trabajo, lo confrontó con las evidencias del engaño y él admitió la infidelidad. Fue una experiencia traumática para el matrimonio. Después de varias semanas de terapia conjunta y mucho diálogo, lograron superar la crisis. Aunque la experiencia fue muy dolorosa, ambos reconocen que contribuyó a fortalecer el matrimonio........

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