22/01/2010

Series en Audio del pastor: Stephen Bohr

Serie de Predicaciones del Pastor Stephen Bohr.

Sitio Web: www.secretsunsealed

Descubriendo los Secretos del Génesis

01 Descubriendo los secretos de Génesis
02 La llave Secreta de las Profecías
03 Existe el diablo
04 Diluvio de Noe leyenda o realidad
05 Nimrod y la torre de Babel
06 Israel en las profecias
07 El Príncipe y el dragón
08 Un ataque audaz contra la ley
09 El día casi olvidado

10 La ley clavada en la cruz -- 11 Ahora el resto de la historia -- 12 Los dos engaños de Satanás --13 Se acerca el fin del mundo -- 14 El cuerno pequeño y el hombre de pecado -- 15 El anticristo y el 666 -- 16 Los Estados Unidos en la profecía -- 17 El secreto de la prosperidad -- 18 Como enterrar su culpa -- 19 El misterio de la muerte -- 20 La seducción de la cristiandad -- 21 Armagedon la gran batalla final -- 22 Génesis y el milenio -- 23 Secretos de salud -- 24 Existe una iglesia verdadera -- 25 Nueva era o antigua mentira -- 26 El fuego eterno de Sodoma --27 Profetas falsos y verdaderos -- 28 Sembrando para la eternidad

Continue escuchando todas las series en Multimedia de "Conexion Adventista"

20/01/2010

Lista de dones de Dios

Por: James Park

Todos estamos incluidos

Cuando me convertí hace unos 35 años, saliendo de un trasfondo católico y secular, encontré la siguiente cita del espíritu de profecía: «Deberíamos memorizar los capítulos 12 y 13 de primera de Corintios, y grabarlos en la mente y el corazón».1 Aunque sabía que 1 Corintios 13 era el capítulo del «amor», no sabía mucho sobre el capítulo que lo precedía.

Cuando comencé a grabar lentamente las lecciones en «la mente y el corazón», surgió una preciosa teología de la relación entre los dones del Espíritu (según se bosquejan en 1 Corintios 12) y los frutos del Espíritu (según se describen en 1 Corintios 13). Este artículo explora brevemente la doctrina fundamental adventista número 17, que habla de los dones y ministerios espirituales. En primer lugar, bosquejará la relación entre los dones y el fruto del Espíritu, dará una breve visión general del fundamento bíblico de esta doctrina, y brindará recursos adicionales que nos ayudarán a poner esta enseñanza en práctica.

Los dones y el fruto: ¿Qué relación hay entre ellos?

Las Escrituras nos enseñan que el fruto del Espíritu, el 
«camino más excelente» que Pablo menciona en 1 Corintios 12:31, infunde nuestras acciones de un elevado valor ante Dios (1 Cor. 13:1-3). Después de todo, Jesús dijo a sus discípulos en el Sermón del Monte: «Por sus frutos los conoceréis» (Mat. 7:16). Los obreros que han mostrado diversos dones del Espíritu, como el de profecía y los milagros, sin «conocerlo» son llamados «hacedores de maldad» (Mat. 7:22, 23). Elena White misma declara que «el objeto de la vida cristiana es llevar fruto»,2 enfatizando así la importancia fundamental de ser antes que de hacer.

En nuestro mundo hiperactivo, cada día tenemos el privilegio de sentarnos a los pies de Jesús imitando a María, lo que era «mejor» que el deseo de Marta de ser hospitalaria (Luc. 10:42) y que había llevado a esta última a criticar a su hermana. En los países budistas como Tailandia, yo solía decir a los feligreses que a menos que dediquemos tiempo a nuestra vida espiritual y a ser más contemplativos –como los monjes– el estrés de la vida diaria hará de nosotros un hazmerreír

Continue leyendo haciendo clic aqui en Articulos de "Conexion Adventista"

11/12/2009

Creatividad, tacto y fidelidad

Para alcanzar a todas las personas

Si la presentación de la verdad se realizara con mayor tacto y discreción, tanto por las exposiciones de los ministros como por la obra de los colportores, los resultados serían mucho mejores. Debido al descuido en este sentido, muchos tienen un concepto equivocado de nuestra fe y doctrinas, que jamás se habría formado si sus primeras impresiones hubieran sido más favorables.

A todas las clases sociales

Es nuestro deber realizar esfuerzos personales para alcanzar a las clases elevadas. Tales labores no deberían excluir a las clases más bajas, pero tanto las clases altas como las bajas han de tener la oportunidad de beneficiarse con las verdades de la Biblia. Si nuestras propias palabras y vidas muestran la influencia refinadora de la verdad de Dios en el corazón, los que se relacionen con nosotros verán que la religión de la Biblia jamás degrada al receptor y, al aceptar la verdad, percibirán los deberes y responsabilidades que descansan sobre ellos para ser también los representantes de Cristo en la tierra

Continue leyendo en Articulos de "Conexion Adventista"

05/12/2009

La perfección

Por: Robert J. Ross

Como capellán voluntario del turno noche, observaba a un médico de emergencias mientras cerraba el último de muchos puntos que unían la carne de lo que había sido un inmenso orificio. Enderezó la espalda y con sus ojos aún concentrados en la herida que acababa de cerrar musitó, como diciéndose a sí mismo: “Perfecto; está perfecto”. Más tarde pensé: ¿Qué quiso decir? ¿Se refería a los puntos o a que quedó cerrada la herida? ¿Se refería a su trabajo o a todo lo mencionado?

El Sermón del Monte de Jesús cubre tres capítulos de la Biblia (Mat. 5–7). En su primera parte, habla de la actitud de contentamiento que deberíamos desarrollar más allá de las circunstancias. A esta sección la denominamos de “las bienaventuranzas”. Cristo dirige su atención a nuestras motivaciones detrás de lo que hacemos. Lo que realmente cuenta son los motivos y actitudes que impulsan nuestras acciones. A mitad de su sermón, realiza esta inquietante declaración: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto” (Mat. 5: 48).1

Continúe leyendo en Reflexiones de "Conexion Adventista"

¡Qué hemos hecho!

Por:

Nuestra imagen mental de Jesús suele inclinarse hacia su lado humano. Después de todo, fue un hombre. Hemos visto miles de imágenes de Jesús creadas por los artistas: lo hemos visto jugando con los niños, hablando con los médicos, o mirando a la “cámara” o al horizonte.

Pero los que documentaron su ministerio terrenal en los Evangelios también dejaron en claro que en el Jesús humano que caminó entre nosotros caminó también Dios en la carne. La divinidad de Jesús es producto de conceptos extraordinarios que nos dejan atónitos. Nos trasladan al comienzo del mundo, cuando “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra” (Gén. 1:1).*

¿No requiere la divinidad de Jesús que él también haya tomado parte en dar existencia a este planeta?
Sin duda que sí. Pablo proclama enfáticamente que Jesús, “siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse” (Fil. 2:6). Juan también afirmó que “era Dios” y que “por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir” (Juan 1:1-3).

Continúe leyendo en Reflexiones de "Conexion Adventista"

21/11/2009

Algun Dia

Tenemos autopistas mas anchas, pero puntos de vistas mas estrechos....
Gastamos mas, pero tenemos menos;
compramos mas pero disfrutamos menos...
Tenemos casas mas grandes, pero familias mas pequeñas.
Tenemos mas compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos mas títulos pero menos sentido común.
Mas conocimiento, pero menos criterio.
Tenemos mas expertos, pero también un mayor numero de problemas.
Tenemos mas medicina, y menos salud.
Logramos multiplicar nuestras pocesiones,
pero redujimos nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demaciado.
Aprendemos a organizar la vida, pero no a vivirla plenamente.
Fuimos a la luna y regresamos, pero nos inhibimos a la hora de cruzar la calle
para conocer nuestro vecino.
Conquistamos el espacio exterior, pero el interior nos domina.
Purificamos el aire, pero contaminamos nuestras mentes.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Aumentamos la cantidad pero no la calidad de lo que hacemos.
Estos son los tiempos de personas mas encumbradas, pero con caracteres mas miserables,
con mas libertad pero menos libertad.
Con mas comida, pero menos nutrición.
Son días en los que entran en la casa hasta dos sueldos, pero aumentan los divorcios.
Son tiempos de casas mas lindas, pero hogares muy arruinados.
Tiempos con demasiado en la vidriera y poco de puertas adentro.

En fin, estos son tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar el presente mensaje y, al mismos tiempo, puedes decidir apreciarlo o dar vuelta la hoja.
No guardes nada para algún momento especial. Cada día que vivas sera una ocasión única; por eso, lee mas y limpia menos. Sientate para admirar el paisaje sin fijarte únicamente en las hiergas que pueden afearlo.

Dedicaté mas a tu familia y a los amigos, y menos tiempo a trabajar. Como la vida es una sucesión de experiencias para disfrutar y no meramente para sobrevivir, no guardes tu mejor perfume para esa imaginaria fiesta especial; usalo cada vez que te den ganas de hacerlo.
Fraces tales como "algún día" o "unos de estos días"... quitalas de tu vocabulario. Si vale la pena hacerlo, oírlo o verlos, disfrutarlo ahora. Si supiéramos cuanta vida nos queda, seguramente desearíamos estar con nuestros seres queridos, iríamos a comer el plato preferido y a visitar los lugares que nos traen los mejores recuerdos.

Si supiéramos que nuestras horas están contadas, veríamos cuan insignificantes son esos detalles que nos hacen enojar. Llegaríamos a enfadarnos con nosotros mismos, porque dejamos de ver a nuestros mejores amigos que están sentidos porque no les escribimos aquellas cartas que pensábamos escribir "uno de estos días". En lugar de sentirnos frustrados y tristes porque no dijimos a nuestros padres, hermanos, hijos, nietos, sobrinos y amigos cuanto los queremos, realicemos ahora todo lo que pensamos que nos haría bien hacer. !Que diferente seria nuestra vida y la de ellos...!

Por todo eso... no intentes retardar, detener o guardar nada que agregue alegría a tu vida. Cada día, hora, minuto, semana especial.... cuando pase, ya no volverá.

Fuente: Revista Adventista, Julio 2009

08/11/2009

¿A quién le interesa la ıglesıa?

Por:

Por qué los ocupados modernos (y posmodernos) aún necesitan de la iglesia.

De niña, la iglesia era para mí un lindo lugar, acaso a veces un tanto aburrido, pero en esencia bueno. Cierto día, la maestra de Escuela Sabática que tanto admiraba se fue a vivir con otro hombre, después de habernos dicho tantas cosas buenas del matrimonio. Con los años me volví escéptica. La iglesia no era lo que debía ser, y estaba llena de hipócritas. Pero, ¿a qué me refiero por “iglesia”? La Iglesia Adventista está compuesta por millones de individuos. Personas aburridas, activas, amantes, egoístas, sinceras, hipócritas, altruistas, hirientes, confundidas, sabias, agobiadas, frágiles, insensibles, perezosas, trabajadoras, diplomáticas, ilusionadas, abusadas, críticas y humildes. Son personas tan humanas como usted y yo. Nosotros somos la iglesia.

Un milagro divino a lo largo de la historia

¿Qué mantiene unidos a millones de individuos de diferentes colores, expectativas, idiomas, ideas y culturas? ¡No es otra cosa que un milagro! Un milagro que tiene nombre: Jesús. La iglesia es la comunidad de creyentes que confiesa a Jesucristo como Señor y Salvador.

Continue leyendo en Articulos de "Conexion Adventista"

07/11/2009

Los errores ocultos

Una lección sobre el amor al prójimo

“¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos” (Sal. 19:12).

Hubo un momento en mi vida cristiana cuando me resultó crucial entender qué quiso decir David al hablar de “errores ocultos”. ¿Cómo es posible violar la ley de Dios si no nos damos cuenta de que estamos pecando? ¿Somos culpables? ¿Necesitamos igualmente el perdón?

Los pecados o errores ocultos mencionados en Salmos 19:12 se refieren a los pecados que cometemos sin darnos cuenta de que estamos pecando. Son cosas que deberíamos hacer pero que no hacemos, como por ejemplo el caso del padre que no corrige a un hijo que necesita corrección. Podría significar también apatía hacia el dolor o la pérdida, o no actuar contra los que vemos que están dañando a otros quitándoles lo que es de ellos o destruyendo los lazos comunitarios. Los pecados ocultos no necesariamente tienen que producir escándalos, como en el caso del adulterio; pero aun así, desafían la ley de amor de Dios y representan de manera equivocada su santo carácter......

Continue leyendo en Reflexiones de "Conexion Adventista"

Soñé que entreviste a Dios..

-Te gustaría entrevistarme? - pregunto Dios.

  • Si tienes tiempo – respondí.

    Dios sonrió.

  • Mi tiempo es eterno, que quieres preguntar?

  • Que opinas de mi?

  • Y Dios respondió:

  • Estas tan ansioso por el futuro que olvidas

    el presente. Vives agitadamente como si nunca

    fueses a morir, y dejaras de existir como si nunca

    hubieses vivido.

    Tienes prisa para que tus niños crezcan; y cuan-

    do ya están crecidos quieres que vuelvan a ser

    chicos.

    Para hacer dinero te enfermas y luego usas tus

    bienes intentando recobrar la salud...

    Las manos de Dios tomaron las mías, y por un

    rato estuvo en silencio. Después de tomar aliento,

    pregunte:

  • Padre, que lecciones deseas que aprenda?

    Con una sonrisa, Dios respondió:

  • Que descubras lo inútil que es pretender que

    todos te amen; lo que puedes hacer es amar a la

    gente de todo corazón.

  • Que reconozcas que bastan unos segundos

    para herir profundamente a una persona que amas,

    y que las cicatrizacion puede demorar anos.

  • Que perdonar a los otros no es fácil, y que

    perdonarse a si mismo es el primer paso....

    Que a perdonar se aprende perdonando....

  • Que aprendas que hay personas que te aman

    entrañablemente y muchas veces no saben como

    expresarlo.

  • Que también descubras que, aunque dos per-

    sonas puedan mirar un mismo asunto, cada uno

    puede percibir algo diferenta.

  • Y que sobre todo aprendas que yo siempre

    estoy junto a ti......!SIEMPRE!

  • 04/09/2009

    La oración transformadora

    Por: Costin Jordache

    Me gustaría decir que siempre fui un gran hombre de oración. En verdad, durante bastante tiempo la oración fue simplemente un hábito para mí. Uno es cristiano, por lo tanto ora. Pero en años recientes, situaciones difíciles han impactado mi manera de ver la oración, por lo que quise entenderla mejor. En realidad no es fácil definirla con precisión. Un escritor anónimo declara: “El objetivo último de la oración —si es que tiene otros— es cubrir la distancia que nos separa de Dios”.

    Más específicamente, ¿qué efecto tiene la oración? Para tratar de responder esta pregunta, analicemos la vida de Jonás, un personaje del drama bíblico. Su historia es conocida. Jonás fue un profeta que vivió alrededor del año 700 a.C. Dios le encomendó ir a la capital de Asiria, la archienemiga de Israel, y anunciar su destrucción.

    Sin decir palabra Jonás se embarcó, pero no hacia Nínive, sino rumbo a Tarsis. La mayoría de los historiadores bíblicos coinciden en que Tarsis se encontraba en España, a más de 3.000 kilómetros al oeste de Nínive. ¡Jonás había decidido huir hacia los confines del mundo conocido!

    Dios envía una tormenta para que Jonás recuerde su misión. Como último recurso, los marineros arrojan a Jonás por la borda, porque él reconoce ser la causa del problema. La tormenta amaina mientras Jonás se hunde en las profundidades y es tragado por un gran pez que se convierte en su vivienda durante tres días. Jonás entra al pez rebelde y reacio, pero algo dramático sucede: el comienzo de una metamorfosis, una transformación.

    Continue leyendo en Reflexiones de "Conexion adventista"